El pasado 17 de julio se cerró oficialmente la etapa de recepción de reclamaciones dentro del proceso de cierre de Cavivir, una entidad con más de 64 años de existencia y 20 años en trámite de liquidación.
Durante el periodo de emplazamiento, como se le conoce jurídicamente a esta parte del proceso, se recibieron aproximadamente 400 solicitudes, en su mayoría relacionadas con procesos de titulación, así como peticiones de otras entidades como la Gobernación, la Alcaldía, Bienestar Familiar y representantes de la comunidad del sector Santa Ana.
Con el cierre de esta etapa, las solicitudes presentadas antes del 17 de julio serán consideradas como pasivo cierto reclamado, lo que les da derecho a que su crédito sea evaluado técnica y jurídicamente, con decisión favorable o no, según corresponda; en cambio, quienes no se presentaron dentro del plazo pasarán a ser parte del pasivo cierto no reclamado y no podrán continuar con el proceso de reclamación formal en esta etapa.
El equipo de trabajo de Piedemonte ya inició el proceso de revisión, digitación y evaluación técnica de todas las solicitudes recibidas, con el propósito de emitir una resolución que informe a la comunidad cuáles personas naturales o jurídicas hicieron parte oficialmente del proceso.
“Fuimos a los barrios, hablamos con los presidentes de Junta de Acción Comunal, comunicamos a través de los diferentes estamentos para que las personas se hicieran parte. Creo que cumplimos, y ahora nos corresponde el trabajo técnico, jurídico y financiero”, expresó Alonso Garay, gerente de Piedemonte.
Este proceso busca cerrar definitivamente un capítulo de más de 20 años de rezago, y resolver la situación de cientos de familias que por décadas han esperado una solución.
Cavivir intervino históricamente en más de 15 barrios, entre ellos Villa Lorena, Popular, Veinte de Julio, Recreo y Darién, donde muchas personas aún no han podido obtener su título de propiedad.
La Administración municipal, en cabeza del alcalde Alexander Baquero, reafirma su compromiso de llevar esta liquidación a término de manera ordenada, justa y transparente, como una deuda histórica que hoy empieza a cerrarse con responsabilidad.